lunes, 4 de agosto de 2008

COMPOSICIÓN SÉPTUPLE DEL SER HUMANO

Por: Pío Cueva M.

El ser humano, está constituido por siete “cuerpos” que coexisten simultáneamente ellos son: físico, etéreo, astral, mental, espiritual, cósmico y nirvánico, que se manifiestan en diferentes planos de la EXISTENCIA cada vez más sutiles. El hombre común desconoce las potencialidades de su ser interno, únicamente cuando se vuelva hacia adentro y se torne meditativo. consciente y amoroso, podrá conocer la verdadera naturaleza de su ser interior. Por lo tanto debe ser en primer lugar consciente de su propio cuerpo físico, observando de manera permanente las acciones que ejecuta el mismo, solamente así podrá tener consciencia del “cuerpo” etéreo, en el que surgen las emociones de odio, sufrimiento, dolor, impaciencia, placer, dicha, etc.

El cuerpo etéreo, puede abandonar el cuerpo físico durante el sueño y estar en el mundo etéreo, los mantras y los perfumes son algunas de las técnicas utilizadas en la meditación que provocan sueños y visiones etéreas.

En el “cuerpo” astral, cuya manifestación es el mundo astral, las emociones se presentan de manera más sutil todavía. Se va logrando la conciencia de este cuerpo, cuando se observa las emociones que se producen. Cuando se va entendiendo, a través de la meditación estos procesos, se conoce únicamente viendo a una persona la clase de vibraciones positivas o negativas que posee. En los sueños astrales conocidos como desdoblamientos, se puede recordar las vidas pasadas, debido a que el cuerpo astral traspasa la barrera del tiempo hacia el pasado; en cambio en el cuerpo etéreo “se viaja” en el espacio pero no en el tiempo.

La moderna física cuántica, en los últimos años, ha descubierto que la materia no existe, que todo es energía vibrando a diferentes velocidades. La energía no se puede ver, pero si observar sus efectos. La materia es una forma densa de la energía y por eso puede ser vista.

El cuarto “cuerpo” es el mental, tiene un doble comportamiento, a veces como onda y otra como partícula. Para quienes están familiarizados con la física cuántica, es evidente que la incertidumbre en el comportamiento dual de la última división del átomo, que ha descubierto la ciencia moderna, ha abierto la posibilidad cierta de que exista conciencia (energía inteligente) en la última división de la “materia”. Así la ciencia sin proponérselo, está sirviendo como puente de enlace entre lo material y lo espiritual. Las palabras son pensamientos manifestados, las ondas de pensamientos (energía en acción), afectan y transforman la materia y pueden conservarse (energía en acción) en la memoria de la naturaleza (akasha), por el principio de conservación de la energía,.

El “cuerpo” espiritual es el quinto elemento constitutivo del ser humano. La energía vibratoria del “cuerpo” espiritual, es la forma más sutil de energía.

El “cuerpo” cósmico, tiene su mundo de manifestación en el cosmos, atraviesa fácilmente el límite que separa lo mental de lo material, lo consciente de lo inconsciente, trasciende el individuo y la conciencia, lo espacial y lo temporal. En el plano de conciencia cósmica los sabios orientales, han conocido diferentes teorías sobre maya, el universo mental, la perfecta unidad en la diversidad, el todo infinito, etc.

El grado de conciencia del “cuerpo” nirvánico permite el salto del todo a la nada como experiencia consciente, en el no hay formas ni símbolos, los sueños son totales y parecen eternos.

Algunas verdades espirituales que la ciencia no entiende le parecen locura, es deseable que estas verdades que son conocidas por pocos y experimentadas solo por unos cuantos estén a la altura del conocimiento de la ciencia.